Siempre me ha gustado organizar y cuidar cada detalle. Preparando mi propia boda descubrí hasta qué punto me atraía el mundo nupcial: durante un tiempo esa idea quedó apartada, hasta que volvió la oportunidad de organizar bodas y confirmé lo evidente. Es lo que quiero hacer.
Antes de JD ya había producido eventos corporativos de hasta 100 personas, celebraciones familiares con montaje y decoración propia y, más recientemente, una boda íntima de 25 invitados. Vengo de la producción, no de la improvisación.
Si me preguntáis por número de bodas, os responderé con honestidad: estoy construyendo mi trayectoria en JD y no voy a esconderlo detrás de cifras. Lo que sí puedo garantizaros es criterio, un método definido y una implicación que a estas alturas de mi carrera pocos pueden ofrecer.
Una boda no se mide por cómo se ve, sino por cómo se siente.